RANCHERÍA CORRIENTE, Tab., 5 de septiembre de 2010.-Don Agustín de la O Frías, como toda su vida, esperaba cosechar su maíz para octubre próximo, antes del desbordamiento del río Samaria, sin embargo, se adelantó la creciente y acabó con su milpa.
Comúnmente, al igual que la comunidad indígena Chontal del municipio de Nacajuca, apenas empezaba a cortar elotes, pero la mayor parte de la milpa la dejan para cortar la mazorca cuando está seca y aprovechar el grano de maíz para el pozol, elaborar tortillas y alimentar a sus animales domésticos de traspatio.
Las dos hectáreas que siembra don Agustín es para el autoconsumo familiar y evitar comprar el kilo “incompleto” de maíz a 4.50 pesos.
La mayor parte de las tierras de cultivo de la zona indígena de Nacajuca, se encuentra anegada por la corriente del Samaria y sus afluentes, que se desbordaron al recibir el desfogue de las presas del Alto Grijalva.
Según la dirección de Protección Civil del estado, en este municipio existen 31 localidades afectadas, con 1,547 familias integradas por 6,432 personas.
Apoyado en su cayuco, don Agustín se introduce entre su sembradío anegado para intentar rescatar un poco de mazorcas, en etapa entre verdes y secas, para ver si al ponerlas al sol puede, puede deshojar y desgranarlas para obtener aunque sea un poco de maíz.
Incluso, tuvo que alquilar el cayuco donde ingresó a su cultivo dentro del agua. Le prestaron la pequeña embarcación a cambio de un costal de maíz.
En el proceso del cultivo del maíz, cuando la mazorca ya “sazonó”, es decir que ya no se puede cortar para elote pues está muy dura, la planta se tiene que doblar para que allí se seque y luego se corta para desgranarla finalmente.
Así doblada la planta, aunque llueva, a la mazorca no le entre el agua por la punta y no se echa a perder.
“Ni tiempo nos dio de doblar la milpa, cuando vimos ya todo estaba inundado. El tiempo está cambiadísimo. La creciente se presenta hasta octubre. Antes así sabíamos, ya no se le atina”, lamenta don Agustín de la O Frías.
Según el coordinador de generación hidroeléctrica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), José Manuel Fernández Dávila, fue inevitable empezar a desfogar las presas debido al elevado nivel de los embalses de las presas del Sistema Hidroeléctrico de La Angostura, Chicoasén, Malpaso y Peñitas, ubicadas en el Alto Grijalva, Chiapas.
Sostiene que en esa Cuenca del Río Grijalva, este año, captó de lluvias un 42 por ciento más que la máxima aportación registrada hace 58 años.
“Este año de 2010 supera el registro máximo histórico en un 42 por ciento. La cuenca ha recibido 8,857 millones de metros cúbicos y el valor anterior que llevaba el registro máximo histórico era de 6,054 millones, esto únicamente durante el mes de agosto”.
Igual, junio y julio fueron meses lluviosos y “todo esto nos hace que hoy tengamos que hacer estas extracciones de control, con la finalidad de evitar en el futuro el tener que hacer extracciones apresuradas con una mayor cuantía”, explica el funcionario de la CFE.
Sin embargo, el indígena Chontal no entiende la razón de la inundación de su cultivo de maíz criollo, que tenía planeado cosecharlo y almacenarlo en la troje para utilizarlo cuando lo requiriera su familia.
Acongojado, sólo esgrime que “a ver si (las autoridades) lo apoyan a uno con algo por esta pérdida”.
Aquí acostumbra sembrar maíz criollo, pues la mazorca tiene las hojas (joloche) más gruesas, dice. “El joloche es más grueso, aguanta y se conserva más tiempo entrojado”. En este fin de año su troje lucirá vacía y el maíz tendrá que comprarlo, con kilos “incompletos” y al precio que le imponga el comerciante.