MACUSPANA, Tab., 12 de agosto de 2010.- La Procuraduría General de Justicia de Tabasco (PGJT), carece de pistas sobre la identidad de los asaltantes y homicidas de tres inmigrantes hondureños, incluso desconoce si existe otro móvil en el asesinato de los centroamericanos indocumentados.
La PGJT recibió la declaración del segundo sobreviviente del asalto, Evlin Alexander Juárez Cardona, quien sólo describió la sangre fría y brutalidad con la que actuaron los bandoleros, pero sin indicios que lleven a sus identidades.
Evlin Alexander Juárez Cárdona, hondureño, originario de Juticalpa, Olancho, testificó el lunes 9 cómo el grupo de bandoleros violó y asesinó a golpes en el cráneo a la hondureña Kenia Carolina Galeas Gómez. Dijo que luego ahorcaron y mataron a golpes a los otros dos hondureños, la noche del domingo 8.
Antes, también el testigo Elkin Donaldo Padilla Flores relató ante el representante social la pesadilla que vivió junto con sus connacionales, la noche de ese domingo.
Los dos testigos presenciales de la PGJT son primos que salieron juntos de su natal Honduras con destino a los Estados Unidos.
Ambos, junto con José Antonio Calderón Orellana, tercer sobrevivente y a quien se creía muerto, fueron entregados al Instituto Nacional de Migración (INM), que los trasladó a la Ciudad de México, de donde serán deportación a Honduras, posiblemente vía área.
La declaración de Juárez Cardona fue integrada a la averiguación previa MA-I/498, que establece que a las 23.00 horas de ese día, acampaban a 1.5 kilómetros del poblado rural Buenavista, a la espera de paso del ferrocarril que cubre la ruta Mérida-Coatzacoalcos.
Los primos Evlin Alexander y Elkin Donaldo, salieron de su natal Honduras, el martes 3 de agosto, con la ilusión de llegar a los Estados Unidos, atravesando previamente sin documentación legal a Guatemala y México.
El miércoles 4, llegaron hasta El Naranjo, Péten, y de allí se dirigieron a El Ceibo, cruce fronterizo con México.
Ya en territorio mexicano, caminaron entre potreros más de 60 kilómetros del municipio de Tenosique, hasta alcanzar las vías del tren en la cabecera municipal.
El viernes 6, en Boca del Cerro, Tenosique, junto con unos 400 inmigrantes abordaron el tren que se internó por territorio chiapaneco hasta llegar a Palenque, Chiapas.
Fue el sábado 7, como a las 14.00 horas que el tren arribó a la fábrica de Cementos Apasco, en el poblado Buenavista, Macuspana. En este lugar, los dos primos decidieron a unirse a otros tres connacionales para formar un grupo de cinco jóvenes. Estuvieron en la línea del ferrocarril durmiendo entre el monte a la orilla de las vías.
El domingo 8, a las nueve de la noche, uno de los cinco amigos se enfermó con vómito y dolor de cabeza y una hora después decidieron dirigirse a Buenavista para pedir medicina para curar al enfermo.
En el camino se encontraron a la hondureña junto con otra persona y le preguntaron si tenía alguna pastilla, pero ella mandó a buscar un te de manzanilla.
Fue como a los cinco minutos que aparecieron tres individuos vestidos de negro y uno de ellos con una varilla de acero, al tiempo que les decía que era un asalto.
Los cinco hombres fueron maniatados y sujetados con cinchos de hule para quitarles sus pertenencias.
Luego enfrente de ellos, unos de los agresores tomó a la mujer, le bajaron el pantalón y la violó. Luego la jaló hacía la vía del tren, donde le puso la cabeza y le dio dos tubazos.
En esos momentos al lugar llegaron dos hondureños supuestos compañeros de la fémina, a los que los asaltantes agarraron a tubazos, así como las estrangularon.
Los agresores decidieron desatar a los cinco hondureños que tenían maniatados y decidieron huir. Evlin Alexander corrió y se internó entre el monte, se subió a un árbol donde pasó el resto de la noche y salió hasta que aclaró.
Cuando deambulaba por el poblado fue encontrado por la policía, que lo trasladó al ministerio público, donde se encontró nuevamente con su primo y juntos volverán a su tierra natal.
Los tres cuerpos de los hondureños asesinados permanecen en el Servicio Médico Forense (Semefo) de Villahermosa, donde esperarán a que sean identificados y reclamados por su familiares, en caso contrario se enviarían a la fosa común.
Por su parte, los consulados de Honduras en Veracruz, Veracruz, y Tapachula, Chiapas, ignoraban los hechos y aún no decidían intervenir en apoyo de sus connacionales, declararon el vicecónsul y el encargado del despacho, Joel Aguilar y Emilio Flores, respectivamente.