“Democracia priísta”.
21-02-2012
El teórico de la Ciencia Política, Giovanni Sartori, no podría comprender ni definir qué tipo de democracia utiliza el tricolor para elegir a sus candidatos.
El 1 de marzo, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) realizará su Convención de Delegados para elegir a su candidato a la gubernatura.
Se supone que sobre un evento democrático debería reinar la incertidumbre sobre su resultado.
Sin embargo, sólo en el PRI se puede conocer con anticipación que el ganador será el alcalde con licencia de Centro, Jesús Alí de la Torre y el seguro perdedor el ex alcalde Evaristo Hernández Cruz.
Sin ser adivino, brujo u otro espectro paranormal, todos saben que en la Convención de Delegados, a pesar de que se elegirá por voto libre y secreto el “candidato de unidad” arrasará con los sufragios y aplastará a su único adversario en esa contienda interna.
Por supuesto, el antecedente para asegurar que así ocurrirá, fueron las 17 Asambleas Distritales, otro “ejemplo de democracia priísta”, donde ganaron las planillas de delegados que registró Alí de la Torre.
Claro, de antemano el 19 de enero, estaba definido por el Comité Ejecutivo Nacional priísta que el “candidato de unidad” para la gubernatura de Tabasco era el alcalde con licencia. Lo demás es pura faramalla.
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